← Noticias · 17 de agosto de 2026
Medimos 25.004 negocios de Castilla y León: cuatro de cada diez no existen en internet
Llevamos semanas construyendo Radarweb, una medición del escaparate digital de Burgos, Palencia y Valladolid: no si un negocio tiene una web bonita, sino si se le encuentra y si una máquina puede leerlo. El censo salió de cuatro registros públicos de la Junta y tiene 25.004 negocios. Estos son los resultados, y el más llamativo no es cuántos no tienen web: es cuántos creen que sí la tienen.
Lo que dice el registro y lo que hay de verdad
En el registro oficial, el 82 % de esos 25.004 negocios no declara página web. Es una cifra escandalosa y, tomada al pie de la letra, falsa: el registro recoge lo que cada uno puso el día que se dio de alta, y hay negocios que llevan una década con web sin haberlo comunicado nunca. Publicar ese 82 % como si fuera la realidad habría sido vender humo.
Así que hicimos lo aburrido: coger un segmento entero del censo —3.013 negocios registrados como empresa— y comprobar uno a uno si existían en internet, con la API de Google Places, negocio por negocio. Se verificaron 2.927, el 97 % del segmento. Y el resultado es este:
Es decir: el registro exagera —seis de cada diez sí están—, pero cuatro de cada diez negocios de Castilla y León siguen sin existir en internet en 2026. Y hay una tercera categoría, la más silenciosa: 1.058 negocios cuya web consta en el registro y hoy devuelve un error. Nadie les ha avisado. Alguien pagó un dominio que caducó, o un hosting que dejó de renovarse, y el negocio lleva meses o años enlazado desde un sitio oficial a una página muerta.
De las webs que sí funcionan, la mitad no se puede leer
Medimos 2.455 webs vivas y les pusimos nota sobre 100. La mediana es un 66: ni un desastre ni para presumir. Lo interesante está en el desglose. El 49 % no tiene datos estructurados —el marcado invisible que le dice a una máquina «esto es un horario», «esto es un teléfono», «esto es una dirección»— y la visibilidad mediana ante asistentes de IA se queda en 9 sobre 15.
Y 111 webs hacen algo peor que no estar preparadas: bloquean activamente a los rastreadores de IA desde su propio servidor. Le dicen a GPTBot, a ClaudeBot o a PerplexityBot que no pasen.
El bloqueo que casi nadie ha decidido
Ese último dato merece detenerse. De esas 111 webs, prácticamente ninguna ha tomado la decisión de bloquear a las IA: viene marcado de fábrica. Está en el ajuste por defecto de algunos proveedores de seguridad, en un plugin de WordPress instalado por otra razón, o en una casilla del panel del hosting que alguien activó hace dos años pensando que protegía algo.
Y la casilla mezcla dos cosas que no son la misma. Impedir que te usen para entrenar un modelo es una decisión legítima y defendible. Impedir que una IA te lea para poder citarte cuando un cliente le pregunta por tu sector es tirar clientes a la basura. La mayoría de esos ajustes hacen las dos a la vez y no avisan de la segunda.
Es el tipo de fallo que no se detecta mirando la web: carga perfecta, se ve bien en el móvil y sale en Google. Solo aparece si alguien va a comprobar qué contesta el servidor cuando quien llama es una máquina. Por eso el radar no es una foto, se vuelve a medir cada mes: estas cosas se rompen solas, con una actualización de un plugin o un cambio de ajustes del proveedor, y nadie te avisa nunca.
Por qué esto ya no es SEO
Durante veinte años la pregunta fue en qué posición sales en Google. La pregunta de ahora es otra: cuando un cliente le pregunta a una IA «¿qué asesoría hay en Aranda que lleve autónomos?», ¿puede la máquina leer tu negocio y citarlo? Si tu web bloquea al rastreador, si no lleva datos estructurados, o si directamente no hay web, la respuesta se construye con la información de tu competencia. No es que salgas más abajo: es que no sales.
Es un cambio de reglas favorable al negocio pequeño, y conviene decirlo. Ganar en escaparate digital ya no depende de tener la web más cara ni la agencia más grande, sino de estar completo, vivo y legible por una máquina — tres cosas baratas de arreglar y que casi nadie ha arreglado todavía.
Y esto, ¿cómo se arregla?
Casi todo lo que mide el radar se corrige en unas horas de trabajo, no en un proyecto de seis meses. Datos estructurados que faltan, un robots.txt que bloquea a quien no debería, metadatos vacíos, el sitemap sin actualizar, la ficha de Google a medio rellenar. Por eso el producto que hemos montado alrededor de esta medición se llama Hazte Visible y cuesta 347 € en un pago único (sin IVA): se arregla lo que el radar ha detectado en su web y se le entrega el antes y el después, con la nota medida igual que a las 2.455 del estudio.
Aparte, y opcional, está la Cuota Visible: 49 € al mes, sin permanencia. No es solo volver a medir: si la medición mensual detecta un problema nuevo —la web pierde el HTTPS, se rompe un dato estructurado, una actualización de un plugin vuelve a bloquear a los rastreadores— se corrige dentro de la cuota, y cada mes se recibe el informe con la nota y su evolución. Existe porque el estudio deja claro que estas cosas se rompen solas: sin nadie mirando, en un año se vuelve a estar como al principio.
Lo que no se vende es humo. No prometemos una posición en Google ni que una IA le recomiende: eso depende de terceros y nadie lo controla. Lo que se promete es lo que sí se puede medir y enseñar con datos — que su negocio esté completo, vivo y legible por una máquina. Tampoco incluye rediseño ni desarrollo a medida: eso es otro producto.
Se puede mirar, y es público
Los resultados agregados están publicados, municipio a municipio y sector a sector, con la fórmula de la nota explicada entera: brainybusiness.pro/radar. No publicamos ninguna ficha con nombre y apellidos —eso sería una lista pública de a quién le funciona mal la web en su pueblo—, solo los agregados y la metodología, para que cualquiera pueda discutir el método.
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