← Noticias  ·  23 de agosto de 2026

La brecha de la IA no es la IA: es todo lo que hay que comprar alrededor

BBVA Research ha puesto números a algo que se venía repitiendo sin datos: la inteligencia artificial sube la productividad de las empresas europeas, no destruye plantilla, y sus beneficios están muy concentrados en empresas medianas y grandes. Merece la pena mirar por qué, porque la razón no es la que se supone — y cambia bastante lo que una empresa pequeña debería hacer al respecto.

El dato bueno, y de dónde sale

La cifra que circula estos días es un aumento del 4 % en productividad en las empresas europeas que adoptan IA. No es una encuesta de intenciones: viene de un trabajo del Banco de Pagos Internacionales sobre empresas reales (Aldasoro y otros, 2026), recogido por BBVA Research. Y trae un matiz que conviene no perder: ese 4 % sale de producir más, no de recortar personal. La evidencia a nivel de empresa no encuentra el desplazamiento de empleo que se da por hecho en cualquier conversación de barra de bar.

En España se ve además en el bolsillo. La ganancia media por hora trabajada en ocupaciones de perfil claramente digital está en 19 euros, frente a 13,2 euros del conjunto de asalariados.

+4 %productividad en empresas de la UE que adoptan IA
20 %de las empresas de la UE con 10 o más empleados usaban IA en 2025 (8,1 % en 2023)
19 €/hganancia media en ocupaciones digitales en España, frente a 13,2 € del total
1 de cada 3de la adopción actual de IA se explica por el capital humano digital de hace diez años

La letra pequeña: por qué se concentra arriba

El mismo análisis dice, con todas las letras, que las ganancias no son automáticas: son significativamente mayores cuando la empresa hace inversiones complementarias en software, datos y formación de sus empleados. Y ahí está la brecha entera. La IA es hoy lo barato de la ecuación —una suscripción cuesta lo que una cena— y lo caro es todo lo demás: los datos ordenados en algún sitio que no sea una carpeta compartida, un sistema donde escribir el resultado, alguien que sepa usarlo la segunda semana y no solo el día de la demostración.

Una empresa de ocho personas no es que no pueda pagar la IA: es que no puede pagar la infraestructura sobre la que la IA rinde. Por eso el 4 % no es una promesa que le podamos hacer a una tienda de barrio por contratarnos — es el resultado medido en empresas que ya tenían debajo lo que a la pequeña le falta.

Un detalle de la estadística que dice mucho

Hay algo revelador en cómo se cuenta esto. La estadística europea de referencia —Eurostat— mide la adopción de IA en empresas de 10 trabajadores o más. Las de menos de diez, que en España son la inmensa mayoría del tejido, no aparecen en el gráfico. No es que salgan mal: es que no salen. Cuando se dice que «una de cada cinco empresas europeas ya usa IA», el taller y la asesoría de tres personas están fuera antes de empezar a contar.

El dato que más pesa (y el que nos toca)

El más incómodo del informe es otro. Según Brey y van der Marel, en las empresas europeas el capital humano digital disponible hace diez años explica un tercio de la adopción de IA de hoy. Un tercio. Lo que sabías hacer y tenías montado en 2016 sigue decidiendo, en 2026, hasta dónde puedes llegar.

Esto lo tenemos medido en casa, y no citado de un informe. En Radarweb comprobamos uno a uno 2.927 negocios de Castilla y León: 1.192 no tienen ninguna web, y otros 1.058 tienen en el registro oficial una web que ya no responde. De las 2.455 webs vivas que medimos, el 49 % no lleva datos estructurados, el marcado que le permite a una máquina entender qué es un horario y qué es un teléfono. Traducido al lenguaje del informe: negocios que arrancan la carrera de la IA con diez años de desventaja acumulada, y casi siempre sin saberlo.

Lo que sí cambia la ecuación

Si el problema fuese la IA no habría nada que hacer: es la misma para todos. Como el problema es lo que hay que poner debajo, sí lo hay — y es lo contrario de comprar otra herramienta. Es que esa infraestructura no la pague cada empresa entera y por su cuenta: es la lógica de la plataforma y de las plataformas sectoriales, donde el software, el orden de los datos y la formación se montan una vez y se reparten entre quienes los usan. Y antes de eso, algo más aburrido y más urgente: estar completo, vivo y legible por una máquina.

Cerramos con lo que dice el propio informe, porque juega a favor: la IA también puede actuar como democratizador del emprendimiento, reduciendo las barreras de entrada. Puede. Que pase o no, en una empresa de menos de diez personas, depende de si alguien le monta debajo lo que las grandes ya tienen.

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Fuentes: Rafael Doménech, «El impacto de la IA en el empleo y la productividad», BBVA Research (2026) · Aldasoro et al., «AI adoption, productivity and employment: evidence from European firms», BIS (2026) · Brey y van der Marel (2024) · Eurostat, uso de tecnologías de IA en empresas de la UE (2025) · Fundación BBVA a partir de INE, EPA y Encuesta de Estructura Salarial 2022 · Datos propios: Radarweb, medición de 25.004 negocios de Castilla y León (agosto 2026).